-Y ni siquiera tenías que mencionarlo... Por el estado en el que estás se podría decir a simple vista que estás hasta el tope de enamoramiento... y ese olor tuyo a angustia y derrota no te ayudan nada...
Las risas generales estallaron en todo el auditorio.
Ese era el director de la Staja número 84 F hablando por el otro micrófono que había en el estrado. El señor Kozlov podía llegar a ser un verdadero bastardo... burlándose de la desgracia ajena de quien llegaba a pedir ayuda.
-Pero dime, Heinrich... ¿De donde vienes?
-Vivo a unas cuadras de aquí, señor...
-Nonono... no donde vives... ¿De donde vienes?... Seguramente estabas tirado en uno de esos bares clandestinos... inconciente en el suelo...
El director cerró los ojos en una mueca de dolor, sacando la lengua, como escenificando sus palabras y las risas estallaron de nuevo. Esto empezaba a desesperarme, pero ¿Para que más que la mera verdad? Mi estado era realmente lamentable... Pude haber estado enamorado por meses. En serio no recordaba cuando había empezado aquella vez.
-Llevo años en este negocio -continuó Mr Kozlov- y todas las historias tienen ese común denominador. Estoy seguro que muchos de ustedes aún sienten arcadas cuando recuerdan como llegaron aquí... Una mujer joven les encantó los sentidos y al momento siguiente estaban arrastrándose en el suelo por ella lamentando el porque no podían tener relaciones con ella... Dime hijo, ¿Es ese tu caso?
-Más o menos, señor...
-¿O sea que sí pudiste anotar con ella?- En el rostro de cerdo del señor Kozlov se dibujó una sonrisa perversa que junto con su barba santaclosera en verdad daba un efecto muy perturbador.
-No señor, me refiero a que yo no soñaba con eso... -Mientras contaba esto noté como se hacía uno silencio incómodo en el auditorio, como si nadie supiera de lo que estaba hablando-... Yo sólo soñaba con pasarla bien con ella, tomar su mano y llevarla a la felicidad...
-Hijo... en verdad estás grave... en todos estos años jamás había escuchado algo más ridículo...
El señor Kozlov estalló en risa al punto de que hasta su horrenda calva se puso roja y su panza se mecía grotescamente al ritmo de su risa enfermiza. Por supuesto que todo el quorum también estaba estallando en carcajadas. Yo rojo de furia y aún en un estado un tanto perdido... Un auténtico show de horror.
-Ay... ay... -aún limpiándo las lágrimas de risa de sus ojos de sapo- perdón hijo, esque en serio no me pude contener. Dime... ¿Alguna vez has follado con alguien?
-No señor... -No sé porque fui sincero, en verdad me arrepentí de haberlo hecho.
-¿Cuantos años tienes?
-18
De nuevo... todos estallaron en risas... era el colmo, amigos... debí salir de ese lugar en ese momento, pero por alguna extraña razón las piernas no me respondían
-Hijo... a esa edad yo ya me había tirado a todas mis compañeras de la facultad, digo... perdonen la expresión, pero creo que muchos de los presentes ostentarán records similares... No te preocupes... en este lugar, a parte de quitarte esa dantesca y aberrante adicción al enamoramiento, como terapia ocupacional te enseñaremos todo lo que debes saber de las conquistas... pronto no quedará una sola virgen en kilómetros a la redonda...
El público aplaudía como loco. En serio me sentí asqueado por ese discurso... pude haber vomitado todo lo que sentía por él en una oleada de vituperios altisonantes, pero lo único que atiné a decir, fue...
-Si señor, se los agradezco mucho.


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